Invitación a la mística de la vida cotidiana.



(Publicado en Frontera. Pastoral Misionera. n. 19 (Julio-Septiembre, 2001), p. 343-350].

            Con este título quiero invitarte lect@r a entrar en una experiencia que, no solo supone comprender la mística como una dimensión de la vida humana a la que todas las personas tenemos acceso cuando descendemos a un nivel profundo de nosotr@s mism@s y de la realidad para poder captar la Otra Realidad, sino que también incluye la propuesta de hacer de estas páginas no solo lectura sino experiencia.
          Quienes son alcanzad@s por el misterio de Dios en la vida cotidiana son místic@s, aunque no sean muy conscientes de ello, aunque no alcancen a nombrarlo así. En éste sentido quiero hablar de una experiencia mística que acontece en la vida cotidiana cuando somos capaces de vivirla en su radicalidad y profunda densidad. [1]
   Es ahí, en la cotidianeidad, donde podemos experimentar el asombro, el temor, la fascinación, la entrega y la adoración[2] al Dios Madre-Padre, Amig@ de la vida, que se nos ha revelado en Jesús.
            Como toda experiencia mística también la que acontece en la vida cotidiana tiene un carácter totalizador y englobante [3] por eso es una experiencia que necesariamente se hace cuerpo [4]. Ahí se juega su verdad y su identidad cristiana, es una mística de encarnación. Por tanto será una mística de ojos profundos y contemplativos; de manos parteras de la vida allá donde se encuentran con cualquier "parienta" que esté a punto de dar a luz vida nueva, valores, esperanza...;de pies solidarios, buscadores sin muchas seguridades; de oídos abiertos, atentos a los gritos de dolor y los cantos de gozo de nuestro mundo; de boca profética que denuncia y anuncia que el Reino está ya entre nosotr@s pero todavía no ha llegado a su plenitud, que permite sentir y gustar el sabor de la presencia/ausencia de su Señor; de entrañas de misericordia preñadas de vida; de corazón apasionado, latiendo en cada aliento de vida. Una mística de cuerpo sexuado que se hace encuentro no discriminatorio; que se hace piel cuyos límites abarcan no sólo las pequeñas fronteras del yo sino el mundo entero y el cosmos que reconoce como "cuerpo de Dios"[5].
            Antes de reconocer algunos de esos "lugares sagrados" quiero compartir contigo lect@r una pequeña guía, un sencillo decálogo para buscador@s, para quienes, con pasión, desean dejarse alcanzar por el Dios de la vida en medio de tantas experiencias de muerte como nos rodean. Guía para favorecer una experiencia que siempre es don, regalo no merecido, pero para la que es conveniente prepararse. Por ello te recomiendo:


·        Deja de correr, párate y mira.
·        Detén tus ojos para que puedan pasar de una mirada dispersa y superficial a una mirada lúcida y profunda; de una mirada anónima y dominadora a una mirada gratuita que tuifica; de una mirada que excluye a una mirada inclusiva, dadora de vida.
·        Descálzate de tus razonamientos, discursos, teorías para hacer silencio o mejor aún deja que el silencio se haga en ti y te haga a ti.
·        Ábrete al misterio de Una Presencia en la cual vives, te mueves, respiras, existes...
·        Déjate asombrar, desbordar, invadir por esa presencia.
·        Contempla cuál es el rostro de Dios que esa parte de la realidad te desvela.
·        Entra en comun-unión profunda y saborea la presencia-ausencia que te alcanza en lo más profundo de tu ser.
·        Entrégate a lo que "ahí" se desvela de Dios, de la realidad, de ti.
·        Déjate transformar por esa presencia-ausencia de un Dios que siempre es Amor..
·        Acoge la invitación a la que esa experiencia te convoca.

ALGUNOS LUGARES SAGRADOS PARA DEJARNOS ALCANZAR POR SU AMOR.

La lucha por la vida, por la supervivencia.

"¿No es el amor el viento?.
¿No es el amor el viento disfrazado
de andrajoso vagabundo?.
Viento...tú eres el amor ¿verdad?,
el amor enamorado de la luz" (León Felipe)[6]

            Así son los poetas y los místicos, personas capaces de experimentar el misterio de Dios en el corazón de la vida, en las realidades cotidianas opacas a ojos inmediatistas y posesivos.


  Buscamos encontrarnos con el Dios de la vida como atmósfera que respiramos, como aire en el que "vivimos, nos movemos y existimos" (Hech 17,28) [7].

            "¿No es el amor el viento disfrazado de andrajoso vagabundo?"

            Esta bella imagen me sugiere  uno de los "lugares sagrados" por excelencia:
el de la lucha por la vida y la supervivencia .

            Deja de correr , detén tus pasos y mira con ojos perplejos y horrorizados el jadeante caminar de esas mujeres y hombres con sus hij@s a cuestas huyendo despavoridos del hambre y de la guerra, buscando sobrevivir ell@s y los suyos. Mira esas madres y abuelas con un pañuelo blanco en la cabeza resistiendo presiones y amenazas, recorriendo una y otra vez la misma plaza, atravesando fronteras con un grito, apenas ahogado por el dolor, que pide justicia, que reclama a sus seres queridos desaparecidos. Mira con espanto esas pateras cargadas de mujeres embarazadas, de niños que apenas han estrenado la vida, de hombres jóvenes y ancianos que, con ese gesto, gritan en su desesperación que es mejor morir luchando por una vida digna que abandonarse al desaliento. Mira esas mujeres organizadas creativamente en comedores populares, ollas comunes, marchas solidarias. Artesanas de la justicia, esperando contra toda esperanza razonable.
            Descálzate de toda argumentación defensiva, de cualquier teoría que te impida dejarte alcanzar por el respetuoso silencio ante esas experiencias que te golpean por su fuerza expresiva.
          Escucha un aullido de dolor que paraliza y produce espanto, al tiempo que te fascina y atrae. Aunque apenas puedas contener el aliento respira esa presencia, déjate desbordar por ella...Permite que tu oído reconozca ese grito, que tus ojos contemplen el rostro de tu Dios Madre parturienta que "grita, jadea y resuella", (Is 42,14) dolorida y esperanzada. Ruge como una leona que no está dispuesta a abandonar a sus hij@s a merced de nuestras injusticias. Ruge denunciando nuestra complicidad y pasividad en esa realidad de vida y muerte. Grita para alcanzarte con su Amor generador de vida.
            Es de noche, la noche de nuestra injusticia, de las muertes prematuras...Es de día, el día que alumbran quienes luchan por sobrevivir a pesar de todo .Permítete entrar en comunión con esa presencia-ausencia que te alcanza en lo profundo de tu ser como espada de dolor, de denuncia y de esperanza.
            En el silencio una Palabra se impone:" ¡ La vida es más fuerte que la muerte!.
¡Estoy ahí!, en esa lucha por sobrevivir, estoy ahí...permíteme romper tus barreras defensivas para que mi dolor te alcance, mi pasión por la vida te atraviese, mi amor dolorido te invada y puedas así acoger mi invitación a entrar en la experiencia de mi amor de Madre parturienta, de leona rugiente...entonces te daré alcance, te unirás a Mí y podrás ya, aquí y ahora, saborear la Vida y luchar por ella."

El trabajo cotidiano.

" Y Tú te regocijas, oh Dios, y tú prolongas
en sus pequeñas manos tus manos poderosas,
y estáis, de aurora a aurora, los dos así creando,
los dos así velando por las cosas"[8]

El segundo de los lugares sagrados de experiencia mística, a la que te invito, es el del trabajo cotidiano.
Mira tus manos pequeñas, con huellas y rastros del trabajo que ellas realizan. Las manos son el órgano que expresa simbólicamente la capacidad de hacer, el modo de relacionarnos con l@s otr@s, con las cosas con el mundo. Son también el lugar del tacto y del contacto, lugar de la caricia y el abrazo. Manos que pueden dar vida o quitarla, ayudar a parir la vida nueva que apunta en cada persona o abortarla.
Deja tus razonamientos mentales, haz silencio y permite a tus manos hablarte su lenguaje, quizá puedan descubrirte una vocación nueva: ser transparencia de las manos de un Dios trabajador/a incansable, para poder prolongar en la historia el trabajo de su amor.
Escucha y déjate asombrar por sus palabras:" estás de aurora a aurora, conmigo y en Mi, así creando, así velando, cuidando de las cosas".
          Acoge su anuncio y su denuncia. El trabajo cotidiano, ese que realizas todos los días desde que te levantas hasta que te acuestas. Ese "trabajo" de ser tu mism@, de ayudar a ser a l@s otr@s, ese esfuerzo por construir cada día un nosotr@s solidario, el de acoger e integrar el dolor y la muerte [9]. Ese empeño por recrear cada día tu profesión, por llenar de sentido y novedad lo que está amenazado de rutina. Ese devaluado trabajo que socialmente se nos atribuye a las mujeres, bajo el eufemismo "sus labores" Ese trabajo no reconocido, ni valorado, ni remunerado, que no da derecho a una pensión digna porque es un trabajo "no rentable", efectuado casi siempre por mujeres "económicamente no activas"... "Todos ésos son lugares
sagrados."
       Es ese trabajo diario, lugar donde Sus Manos se hacen cuerpo en tus manos para crear, velar, cuidar la vida. Transformando lo rutinario, caduco  y trivial en el lugar de la creatividad del amor, lugar para tejer el Reino en la cotidianeidad.
        Mira tus manos pequeñas y contempla en ellas las Suyas, mas amorosas que poderosas, y permite que te alcance el asombro, el estremecimiento por ese descubrimiento. Contempla ese rostro de Dios trabajador/a incansable y al mismo tiempo capaz de saber disfrutar de la obra de sus manos y descansar (Gn 2,2ss).
       Entra en comun-unión profunda ...saborea su presencia hecha de sabor evangélico, como si Jesús te susurrase al oído un canto nuevo a la cotidianeidad y volviese a descubrir la presencia del Reino en la sal, el grano de trigo, el candil, la levadura en la masa, el pan y el vino... Sus parábolas amasadas en la mirada lúcida a la realidad de cada día te hablan de su pasión por lo sencillo, de la fuerza reveladora de lo pequeño. Todo te grita que el Dios de Jesús está en donde no le buscamos, que Su Reino está en medio de nosotr@s y para empujarlo no hacen falta grandes hazañas.
Entrégate a esa presencia amorosa y déjate transformar por ella entonces tus manos por la acción de su Espíritu, aliento de vida, pueden transformarse en instrumentos que cuidan la vida de nuestro planeta y protegen la biodiversidad. Pueden hacerse artesan@s de una cultura de la sobriedad y se pueden unir  a otras manos para tejer el manto de la solidaridad y de la paz. Podrás entonces hacer verdad esta plegaria:
"Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva,
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos" [10]. 

"Llamarada divina es el amor".(Cant. 8,6)
            Aunque sólo lo nombre y a penas quede balbucido, es el amor el lugar sagrado por excelencia.
Cuando la vida te regala con la experiencia fundante del amor, bajo cualquiera de sus registros, entonces "has conocido a Dios" y tienes experiencia de salvación.
Si el amor te sobreviene asómbrate y déjate alcanzar por él.
 Contempla en el amor al Amor. Reconoce que Él es el manantial y que ese Amor al pasar por tu cauce lo amplía, lo va lentamente limpiando de apegos, impurezas, egoísmos, manipulaciones. Lo va purificando al cerrar unos cauces y abrir otros nuevos.
Ese amor será para ti una experiencia de revelación, no solo de la profunda belleza y dignidad del ser amado con la que te recreas, sino de ti mism@ como alguien capaz de amar. Como un violín que desconoce las melodías que una mano experta puede sacar de él, así el amor experimentado puede desvelar lo mejor de ti mism@. Sobre todo será un lugar para gozar-sufrir el amor de tu Dios.
Entra en comun-unión profunda y saborea esa experiencia en la que todo tu ser queda acallado, en silencio...el tiempo y el espacio se modifican, no hay pasado, ni futuro, sólo ese momento, que pierde su ritmo habitual, ese instante, aunque dure horas, dominado por una profunda experiencia amorosa.
Déjate transformar en ese encuentro. Sentirás una profunda armonía entre lo que siente el corazón y logra expresar tu cuerpo. Tus ojos, tu boca, tus manos, tus pies, tus entrañas, tu cuerpo sexuado, todo él sabrá ser trasparencia, canal de una experiencia amorosa que dentro arde como una llama que "las aguas torrenciales no podrán apagar...ni anegarlo los ríos "( Ct. 8,6)  porque  "Llamarada divina es el amor". eso es exactamente.
Termino aquí, estimad@ lector/a, deseo que estas páginas puedas avalarlas con tu experiencia y  junt@s demos gracias porque nuestro Dios es EMMANUEL.

Emma Martinez Ocaña


[1]BOFF, L Y FREI BETTO, Mística y Espiritualidad. Trotta, 1996,23
[2] KAUFFMAN, C "Mística" en Conceptos Fundamentales del cristianismo, Trotta, 812-827.
[3] MARTIN VELASCO, J. Espiritualidad y mística. SM, 1994,
[4] MARTÍNEZ OCAÑA, E. "Cuando la Palabra se hace cuerpo". Religión y Escuela nº107-116  (1996)
[5] MCFAGUE, S. Modelos de Dios. Teología para una era ecológica y nuclear. Sal Terrae, 1994,126ss
[6] LEON FELIPE, Ganarás la luz. Cátedra, 1982,95.
[7] Para una ampliación de este tema Cfr MARTÍNEZ OCAÑA, E. "Orar con el aire" en Del Cosmos a Dios. Orar con los elementos. DDB,1999,115-166.
[8] BLANCO VEGA, J.L  ...Y tengo amor a lo invisible. Sal Terrae, 1997,143
[9] MARTÍNEZ OCAÑA, E.  "Orar desde las relaciones laborales" en GÓMEZ-ACEBO, I. (Dir) Orar desde las relaciones. DDB (de próxima aparición).
[10] Ibidem,143