Vivir esta pandemia como llamada a un nuevo modo de sentir y vivir



Yo estoy convencida de que no habrá un cambio radical estructural, ni social, ni ecológico sino hay un cambio en nuestro modo de entendernos, sentirnos y vivirnos. Un profundo cambio radical, es decir que alcance las raíces de ser. 

¿Qué caminos deberíamos seguir los humanos si queremos aprender de este posible “último aviso de la tierra”?

No soy experta en antropología, pero algo sé de humanidad y presiento que los caminos hacia la liberación pasan una vez más por un gran éxodo antropológico.

Arriesgo a enumerar algunos de esos éxodos que suponen un nuevo modo de ser persona. Éxodos que al menos en mí, veo imprescindibles: 

 De la fantasía de la inde-pendencia a la experiencia de la inter-dependencia mutua y la eco-dependencia.
 De creernos falsamente sobre la tierra a descubrirnos siendo tierra, que piensa, que ama, que crea…
 Del individualismo insolidario a sabernos personas inter-relacionadas con todo y con toda la humanidad y siendo-con todo lo que es

En la noche un rayo de esperanza



A lo largo del día de ayer y de hoy me han llegado muchos mensajes, que agradezco de corazón, con palabras de este tiempo de Pascua: ¡Alégrate, no tengas miedo, Jesús ha resucitado!

Tengo que confesar honestamente, que yo aún estoy en la noche, que no estoy alegre, sino triste y profundamente dolorida y sí tengo miedo. Cada vez me pesan y duelen más los miles de muertos, pérdidas, angustias, desfondamientos, sin sentidos… 

Y sí tengo miedo, miedo a lo que aún nos queda por ver y padecer. Pavor al momento en que el virus llegue con fuerza a África, la India, muchos países de América Latina, los asentamientos, campamentos de emigrantes… un largo etc. Una vez más la peor parte se la van a llevar los colectivos más vulnerables, con menos recursos, sin agua, sin casas donde refugiarse, mujeres viviendo encerradas con sus maltratadores y un largo etc.…

Miedo a que de verdad no salgamos de esta pandemia mejores. Las crisis sacan del ser humano lo mejor y lo peor y lo estamos viendo cada día, en nuestro país y en otros lugares. Observamos con ojos atónitos por un lado tanta generosidad y gratuidad y al tiempo tanta mezquindad e inhumanidad. 

Miedo a que no renunciemos definitivamente a este loco modo de vivir, consumir, producir, relacionarnos. A que el neoliberalismo imperante, asesino y ecocida no sea vencido, sino que una vez más salga vencedor… 

Sábado Santo 2020: De noche esperando el amanecer


Es de noche, la noche de la impotencia, la injusticia, la desolación. Noche de la muerte injusta en soledad. Noche precedida de las traiciones, el griterío amenazante, el linchamiento cruel y mentiroso. Noche de las esperanzas rotas, del miedo que provoca parálisis, huida, cerrazón de puertas mentales y emocionales.

La noche incomprensible del “silencio”, “ausencia”, “inacción” de Dios tal como lo esperamos.

La noche de un proyecto compartido de justicia y fraternidad.

Una noche oscura donde cuesta ver salidas, futuro, una noche amenazante cargada de dolor y muerte.
La noche de las preguntas sin respuesta: ¿por qué? ¿cómo puede estar pasando esto? ¿dónde está Dios? 

La noche de una crisis radical porque afecta a la raíz de nuestras esperanzas tecnológicas, de nuestra falsa omnipotencia y prepotencia, de la fantasía de nuestro individualismo in-dependiente.

Viernes santo 2020: En honor de los que aman más la justicia y la solidaridad que su propia vida.


Hoy no puedo menos de, con mucho dolor, poner delante de la cruz a la humanidad entera sufriendo, de una u otra manera, una pasión de muerte, soledad, angustia, miedo Al tiempo siento una enorme gratitud por tantas personas que, de muy diversas maneras, como decía Ignacio Ellacuria, están colaborando heroicamente para ayudar “a bajar de la cruz a tantas personas crucificadas” en este momento histórico. También ellas están entregando y algunas perdiendo sus vidas por los demás. Están amando más hacer el bien, proteger a la población y defender el derecho a la vida, a la salud, a la educación, a la alimentación, a un techo, limpieza, movilidad, acogida a los sin techo, sin papeles, migrantes, mujeres prostituidas y maltratadas… que a su propia salud, descanso y vida personal.
 
Hoy mi homenaje va para todas y todos vosotros. 

Junto a esta realidad doliente y reconfortante, me venía con mucha fuerza esta mañana, mirar a Jesús como profeta y mártir del amor y la justicia. 

Jesús acabó mal históricamente, como desgraciadamente acaban mal, muchas veces en esta historia nuestras, quienes des-velan las causas de las injusticias, el empobrecimiento, la marginación. Nunca ha salido gratis la defensa de los derechos de las personas, de un modo especial de las víctimas de mecanismos de poder y de sistemas corruptos, asesinos y ecocidas. 

Un Jueves de Pasión que podemos hacerlo "Santo",

    Un jueves de pasión despojado de toda celebración comunitaria, procesiones, visitas a monumentos…y poblado de dolor, miedo, incertidumbre, experiencia de vulnerabilidad, soledad, enfermedad y muerte y al mismo tiempo lleno también de realidades de generosidad, solidaridad, agradecimiento, gratuidad y ¿Cómo no? marcado también por la traición, las mentiras, la insolidaridad, la inhumanidad…

    Hoy leyendo el evangelio de Juan se me han quedado grabadas estas palabras: “Que os améis como yo os he amado” (Jn 13,34).

    A lo largo del día me he ido preguntando: ¿Cómo amó Jesús de Nazaret?

    A través de los testimonios escritos, que nos han dejado las primeras comunidades cristianas, algo podemos decir de cómo fue ese amor.

     Un amor sub-versivo. De hecho, sub-vertió los criterios sociales y religiosos de su tiempo,descolocó adverbios, adjetivos, nombres: arriba-abajo, dentro-fuera, más-menos, primeros-últimos, sabios-necios, ciegos-videntes, justos-pecadores, sanos-enfermos… Con sus hechos sub-vertió las creencias religiosas de su tiempo para reivindicar las del Dios en el que él creía y por eso hizo de todas las periferias su centro… ¡Porque así es Dios!

Domingo de ramos sin ramos. 5 de Abril 2020.


    Ciertamente una celebración litúrgica nunca vista, ni vivida, extraña, que nos introduce en una 
    “Semana Santa” sin procesiones, sin vacaciones, sin celebraciones religiosas, pero con la posibilidad de vivir de verdad lo que estas fechas nos recuerdan, para profundizar en lo que siguen enseñándonos, si sabemos aprender.

    Estamos viviendo un tiempo de pasión, una pasión que alcanza al mundo entero que puede ser 
    mucho más terrible en los países, continentes, colectivos más desprotegidos, una pasión hecha verdad sin que nadie la esperase. Además de la gran pasión ya existente en nuestro mundo ha llegado esta nueva pasión, que nos ha cogido desprotegidos, desubicados, sin preparación previa. Un gran dolor que nos encoje el corazón y que quiero vivir con esperanza.

    Hoy después de escuchar la lectura de la pasión y muerte de Jesús de Nazaret ha vuelto a resonarme con fuerza la verdad de que, a Jesús, como a miles de personas en el mundo, lo mataron los poderes establecidos (políticos, económicos, religiosos).

    Este es el hecho la pregunta es ¿por qué lo mataron?

    No sólo porque pasó “haciendo el bien”, sanando, cuidando…sino porque trastocó los valores del sistema vigente de su cultura y su religión, porque ejerció el profetismo (que tan caro los había costado a los profetas de Israel), denunció con palabras y hechos un sistema injusto que provocaba desigualdad, expolio, explotación, exclusión… realidades que quizás eran “legales”, pero eran inmorales, defendió a todas las personas excluidas por múltiples razones, relativizó los poderes imperantes y anunció que eso no era lo que Dios quería, que en eso no consistía el culto a Dios, que ese no era el cumplimiento de la ley, sino que el poder fundante, el único poder que Dios quería era el del amor.

Esperanza en tiempos de pandemia


Sin pretensión de aportar nada nuevo a las muchas y ricas reflexiones que unas personas y otras nos están haciendo llegar, quiero poner por escrito, primero para aclararme y expresarme yo y después compartirlo por si a alguien le sirve.

Primero quiero expresar mi cercanía y deseo de acogida, desde el corazón, del dolor innombrable por su hondura y magnitud, de tantas personas en nuestro país y en el mundo que en estos momentos sufren tantas pérdidas, duelos sin poder hacer acompañadas, soledad y desfondamiento de tantas que no tienen casa donde refugiarse, comida, abrigo, afectos.

Experimento un profundo dolor que quiero dejar sentir sin paliativos, que me conmueva las entrañas y movilice mi persona a echar una mano en lo que pueda.

El otro sentimiento que me brota es la gratitud inmensa a tantos miles de personas que en todo el mundo están arriesgando sus vidas para salvar otras, ayudando, protegiendo, aliviando, cooperando… ¡Gracias mil!

Me emociona la ola de solidaridad que cada día se despliega por todas partes, expresando lo mejor del ser humano, lo que de verdad nos humaniza.

Málaga: La gratitud Como Camino de Felicidad


La gratitud, una emoción saludable personal y socialmente. 
En que consiste esta emoción y de que nos habla. 
Que nos dificulta tener una mirada agradecida.
Caminos para cultivarla y descubrir su profunda sabiduría. 
Jesús un hombre profundamente agradecido.

FECHAS : 24 - 25 – 26 de Abril de 2020. Desde el viernes 24 a las 21: h para la cena, hasta el domingo 26 después de comer.
 
ORGANIZA Institución Teresiana de Málaga.

LUGAR Casa de Espiritualidad Santa María de Nazaret. C/ Toquero 20. 29008 Málaga 
Tel. 952653261 

MATRÍCULA y ESTANCIA: 140 € 

INFORMACIÓN Trinidad Miranda, Tlf: 952253901 / 627908184 
TMIRANDAV@telefonica.net
Cl. Ferrándiz 31, 5o. 29012 Málaga
 
INSCRIPCIÓN Ingresar 40 € , a descontar de la matrícula, indicando nombre, apellidos y título del curso. Enviar el recibo del ingreso a Trinidad Miranda. 

Cuenta de UNICAJA: IBAN: ES56 2103 0151 30 0019656919

IMPORTANTE Llevar ropa cómoda y saco o manta para los ejercicios de relajación

Haro: Encuentro de Adviento


Otro mundo es posible: Mantener la esperanza en un mundo en crisis.
Porque somos muchos los que vamos despertando y colaborando en este nuevo amanecer.
La persona de Jesús nos alentará en este camino.
Tendremos tiempos de silencio, de meditación y de compartir, momentos para contemplar la naturaleza y practicar chikung meditativo.

Fechas: 29 de Noviembre al 1 de Diciembre.

Lugar: Casa de espiritualidad Ain Karim, Compañia de María NS.

Plazo de inscripción hasta el 20 de Noviembre. 

Información en centroainkarim@telefonica.net

Tlf; 941 31 09 50.

www.ainkarim.es

El papel de María Magdalena y otras mujeres en las primeras comunidades cristianas.



0- Introducción.

1- María Magdalena y su papel en la vida de Jesús y en la primera comunidad.
1.1 Quién fue María de Magdala.
1.2 Qué podemos decir de su papel en la vida de Jesús.
1.3 María Magdalena: discípula y amiga
1.4 María Magdalena: primera testigo de la resurrección.
1.5 María Madalena: “ve y diles”. Apóstol de los apóstoles.

2- Otras muchas mujeres ocuparon puestos relevantes en las primeras comunidades cristianas
2.1 Junia apóstol ilustre ( Rom16,7)
2.2  Prisca y Aquila una pareja fundadora y constructora de comunidades.  (Rom   16,   3-5;   2Tm   4,19;   Hch   18,   2-4.18.26, 1 Co 16,19)
2.3 Febe la “diákono” de la Iglesia de Cencreas (Rom 16,1-2)3
2.4 Lidia   primera   cristiana   de   Europa   y   fundadora   de   la comunidad de Filipos. (Hch16,12-15; 16,40).4
2.5 Misioneras anónimas, predicadoras y mantenedoras de comunidades cristianas. (Rom 6,12;13,14;Fil 4,2-3)
He desarrollado con detenimiento este tema en MARTINEZ OCAÑA, Emma “María Magdalena, la mujer apóstol de los apósteles”, en Cuerpo Espiritual, Narcea, 2009, pp.128-153. donde recojo abundante bibliografía que ya no repito aquí.2 Junia Apostol ilustre, ibidem (2009) pp.86-893 Febe, ibidem.(2009) pp.81-864 Lidia, “Una mujer de entrañas fecundas y misericordiosas” ibidem. (2009) pp.98-1075 “La fecundidad de las misioneras desconocidas” ibídem (2009) pp.107-1101

EL PAPEL DE MARÍA MAGDALENA Y OTRAS MUJERES EN LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS.

Os Agradezco la invitación para venir de nuevo a compartir con vosotr@s y continuar   profundizando   en   un   tema   que   es especialmente  atractivo  para mí,  porque  me apasiona hablar de Jesús,  y de un   modo  especial de   su   manera  “escandalosa”   de relacionarse con las mujeres de su tiempo, y en general con todo tipo de exclusión y marginación. Esa forma de relacionarse con las personas  fue normativo para la configuración de las primeras comunidades cristianas  y debería   serlo para nuestra  Iglesia hoy.

Mis   objetivos   en   esta   comunicación   no   es   sólo   informar,ofrecer datos que en muchos casos pueden ser conocidos o no,sino otros. Por un lado, recuperar la memoria perdida, marginada de tantas mujeres significativas en los  orígenes del cristianismo,como  denuncia  de una  iglesia que  no es hoy la comunidad de iguales que Jesús formó en torno a él. Por otro quiero que sea una llamada a la esperanza y al compromiso. Romper estructuras injustas,   excluyentes,   desenmascarar   miedos   y   discursos patriarcales que generan desigualdad.

De-codificar creencias parare-codificarlas de nuevo es siempre arriesgado, hay que pagar un alto precio y no siempre somos capaces de ello.Los   seres   humanos   somos   seres   que   vivimos   mal   la inseguridad   radical   que   caracteriza   nuestra   vida   y   por   eso rechazamos todo lo  distinto, lo que no se ajusta a la normativa vigente.   Descalificamos   y   castigamos   a   quienes   arriesgan   a trasgredir lo “normativo”, (considerado como “normal”), a quienes como es vuestro caso, aceptan que son diferentes y quieren vivir y ser reconocidas en esa diferencia. Lo distinto nos amenaza, pero en vez  de reconocer  nuestros miedos, buscamos  chivos expiatorios contra los que arremeter.¿Qué os voy a contar de esto a vosotras y vosotros? Pero es posible lograr cambios, desafiar lo establecido y seguir trabajando,luchando por una  sociedad  pluralista, que sea capaz  de vivir la unidad  en la   pluralidad. Esa bella  imagen   del   arco   iris, que os representa.

Es posible y a pesar de que estemos viviendo tiempos de retroceso, la historia avanza en espiral y no podemos perder la  esperanza.

Por  último,   mirar   a   estas   mujeres   valientes,   descubrir   su profunda fe y servicio a su comunidad, aunque no siempre fueran bien aceptadas,  es  una  llamada   a  todas   las personas   que aquí estamos a aprender a vivir el discipulado de iguales, la pasión por Jesús y su Reino.Retomo  como   contexto,  para   este   acercamiento   a   la importancia de la persona de María Magdalena y de otras mujeres que ejercieron un papel muy importante en sus comunidades, unas afirmaciones de mi conferencia del año pasado sin las que no se puede  comprender   la  revolución  (social,  política  y  religiosa)  que supuso, en su tiempo, la manera con la que Jesús se relacionaba con   las   personas   y   la   ruptura   de   estereotipos,   exclusiones, marginaciones, falsas concepciones religiosas.

En la comunidad judía se empezaba el día con una oración que expresaba muy bien la concepción religiosa y lo que para esa comunidad constituía el centro del Reino de Dios.“Te doy gracias señor porque soy judío (no pagano, exclusiónracista)  varón  (evidentemente varón heterosexual y por tanto no mujer, (exclusión sexual), porque tengo salud (no estoy enfermo, la enfermedad era de alguna manera un castigo o una maldición) y soy cumplidor de la ley  (es decir justo no pecador)”.