La Fratelli Tutti: una llamada a vivir una espiritualidad política.



Comienzo haciendo mío este deseo del Papa Francisco: 

“…Ojalá que al final ya no estén los “otros”, sino sólo un “nosotros”… Ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros, para que la humanidad renazca con todos los rostros, todas las manos y todas las voces, más allá de las fronteras que hemos creado” (n.35) 

Desde el primer número el Papa deja claro la inspiración de la encíclica «Fratellitutti»[1], que es San Francisco de Asís, y desde él quiere dirigirse a todos los hermanos y las hermanas, y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio (…). 

Saborear es una experiencia corporal y espiritual al mismo tiempo, nos habla de algo sentido y gustado y al tiempo sabor hace alusión a “sápere”,sabiduría. 

Esta es la primera pregunta que me gustaría que nos hagamos: ¿Con que sabiduría saboreamos la vida? ¿Nuestra vida a qué sabe? ¿A qué nos sabe a cada una de nosotras y qué les sabe a quienes se relacionan con nosotras? 

El Papa declara feliz a quien ame al otro «tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está junto a él». Con estas pocas y sencillas palabras expresó lo esencial de una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, psíquica, religiosa, ideológica… más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite. Esta es la fraternidad universal a la que el Papa nos llama en este encíclica. 

No nos vendrá mal preguntarnos cómo andamos en esta capacidad de reconocer, valorar, amar…más allá de nuestras referencias, afectos, preferencias ideológicas, clase social, raza… 

1- SUBRAYADOS GENERALES: 

Una encíclica que es de alguna manera compendio del pensamiento del Papa Francisco. Con el precedente de Laudato si’ (2015), encíclica que marca claramente un punto de inflexión en el pensamiento social cristiano, incorporando el grito de la tierra -justicia ambiental- a la altura de y en relación con el grito de los pobres -justicia social-, llega ahora FratelliTutti (2020), un nuevo documento con un definido carácter social y político. No deja de ser una culminación de lo que desde Evangelii Gaudium (2013) -el programa de gobierno de Francisco- se nos ha ido repitiendo: vivimos en un sistema económico y un modelo social que está enfermo y que genera muerte y exclusión. Los cristianos tenemos el deber de transformarlo 

La actual encíclica, FratelliTutti, es la respuesta a las dos derivadas más peligrosas del modelo sociopolítico de inicios del siglo XXI: el neoliberalismo y un populismo insano y manipulador . 

¿Estrenamos una Navidad más humana y cristiana?

 


Sin duda que esta navidad va a ser muy distinta a las anteriores. Para muchas personas puede ser un tiempo de dolor por las pérdidas de familiares, amistades, trabajo, dinero, salud… También podrá costarnos no poder encontrarnos con tantas personas como nos gustaría, ni abrazarnos, ni prolongar noches de tertulia y fiesta.

Estas navidades las vamos a vivir en vulnerabilidad e incertidumbre sobre el futuro de nuestras vidas, del trabajo, de nuestra humanidad y nuestra tierra.

Sin duda para muchas personas pueden ser navidades muy duras, pero ¿y si pudiéramos descubrir que, a pesar de todo, puede ser un momento de aprendizaje de lecciones vitales? ¿Y si nos damos cuenta de que las limitaciones que nos imponemos están movidas por el amor, el respeto, la responsabilidad, la solidaridad, la empatía el cuidado de nosotros mismos y de los demás?

¿Y si fuésemos más conscientes de que puede ser una Navidad más auténticamente humana y cristiana?

Taller on line Enero


 

Entrevista revista "Utopía"

Urge vivir una espiritualidad política desde lo común.

Buscadora incansable, apasionada por hacer verdad ese sueño de Jesús por un mundo más justo, esta “joven” teóloga es Licenciada en Historia y Teología Espiritual, Psicoterapia individual y de grupo, especialidades a las que, desde hace más de veinte años, dedica gran parte de su tiempo, así como a orientar encuentros de silencio, meditación y talleres de integración psicoespiritual.

Pertenece a la Institución Teresiana y forma parte del Equipo de Reflexión Psicológica de CONFER. Es miembro de la Asociación de Teólogas Españolas, de Mujeres y Teología y de los Círculos de Espiritualidad Progresista de PODEMOS. Tiene varios libros publicados en la editorial Narcea, y del último, “Es tarde pero es nuestra hora”, puedes ver una breve recensión, en este mismo número de UTOPÍA.

Entrevista de Luis Ángel Aguilar Montero

Yo conocí a Emma hace bastantes años en las semanas andaluzas de teología y en los encuentros de las CCP y, desde el primer momento, ya me enamoraron esa dulzura cuasilatina, la esperanzadora paz que transmite, su comprometida fe en Jesús de Nazaret y, cómo no, su sempiterna sonrisa.

Después, compartimos otros proyectos, grupos de reflexión, nuevos paradigmas, etc. Y más tarde, llegó a PODEMOS, donde también trabajamos juntos por ampliar los círculos de espiritualidad progresista, y por seguir aunando espiritualidad y compromiso político. ¿Mande? Sí, como lo oyen. Que eso de fe y política nunca fue entendido por mucha gente, sobre todo si hablábamos de políticas de izquierdas.

Se formó en la Teología de la Liberación con Gustavo Gutiérrez y trabajó diez años en Colombia y Perú la educación y formación de agentes pastorales laicos;  sigue trabajando en varios países de América Latina. Ejerció la docencia en la Universidad Pontificia de Comillas y en el salvadoreño Centro de Teología Óscar Romero.

Por eso la entrevistamos ahora, para entender más todas estas cuestiones, justo cuando hablamos de espiritualidad y política

Emma, ¿puede hablarse con propiedad de una “espiritualidad de lo público”? 

Seguramente, pero a mí me gusta más formularlo como “espiritualidad de lo común”. Es decir, una espiritualidad que defienda el Bien Común, así, con mayúsculas. La espiritualidad, como yo la entiendo, o es defensa de “lo común” o puede ser un mero espiritualismo.

Nuevo libro: Es tarde, pero es nuestra hora.


Autora: EMMA MARTÍNEZ OCAÑA
Precio: 13,94 € (sin IVA) / 14,50 € (con IVA) 
Nº de páginas: 182 Formato: 13,5x21 cm. 
Fecha de edición: julio 2020 Colección: “Espiritualidad”/ Cód. ES330 
Materias: Ensayo 
                Vida cristiana 
                Eco-espiritualidad


Este libro, aunque fraguado y pensado a lo largo de los últimos años, ha brotado durante el confinamiento provocado por la COVID-19. No solo es una reflexión sobre el acontecimiento en sí y sobre lo que podríamos aprender de él, sino una mirada a las causas más profundas, con la finalidad de alertar ante la urgencia y gravedad de la situación actual: Es tarde. Al mismo tiempo, la autora quiere unir su voz a tantas otras que nos alertan de la urgencia de realizar cambios profundos para salvar la vida en nuestro planeta y a nuestra especie en él: Es nuestra hora. Es nuestra generación la que tiene que responsabilizarse. Pero será madrugada, es decir, aún estamos a tiempo, aún es posible emprender los cambios; en vez de derrotismo, a lo largo de estas páginas encontraremos una llamada a la esperanza activa y comprometida.

EXTRACTO DEL ÍNDICE 

Las preguntas que marcaron mis búsquedas
Qué nos está pasando y qué estamos recordando: Qué nos está pasando. Qué recordamos al comienzo de esta Semana Santa. Qué podemos aprender de este momento y de ese recuerdo 

A la búsqueda de las causas: Por qué asesinaron a Jesús. Por qué los discípulos reaccionaron como reaccionaron. Por qué estamos donde estamos en este momento histórico 

Alcanzados por la experiencia de vida Qué le pasó a la primera comunidad. Qué consecuencias tuvo en sus vidas. Qué nos puede aportar hoy a nosotras esa experiencia 

Mirando el futuro con esperanza activa Despertar. Abrir los ojos y hacernos conscientes. Comprometernos con un cambio profundo 

¿Por dónde empezar? No perder la esperanza. Para quienes somos creyentes: ¿y si en vez de preguntarnos dónde está Dios lo hacemos presente?

Vivir esta pandemia como llamada a un nuevo modo de sentir y vivir



Yo estoy convencida de que no habrá un cambio radical estructural, ni social, ni ecológico sino hay un cambio en nuestro modo de entendernos, sentirnos y vivirnos. Un profundo cambio radical, es decir que alcance las raíces de ser. 

¿Qué caminos deberíamos seguir los humanos si queremos aprender de este posible “último aviso de la tierra”?

No soy experta en antropología, pero algo sé de humanidad y presiento que los caminos hacia la liberación pasan una vez más por un gran éxodo antropológico.

Arriesgo a enumerar algunos de esos éxodos que suponen un nuevo modo de ser persona. Éxodos que al menos en mí, veo imprescindibles: 

 De la fantasía de la inde-pendencia a la experiencia de la inter-dependencia mutua y la eco-dependencia.
 De creernos falsamente sobre la tierra a descubrirnos siendo tierra, que piensa, que ama, que crea…
 Del individualismo insolidario a sabernos personas inter-relacionadas con todo y con toda la humanidad y siendo-con todo lo que es

En la noche un rayo de esperanza



A lo largo del día de ayer y de hoy me han llegado muchos mensajes, que agradezco de corazón, con palabras de este tiempo de Pascua: ¡Alégrate, no tengas miedo, Jesús ha resucitado!

Tengo que confesar honestamente, que yo aún estoy en la noche, que no estoy alegre, sino triste y profundamente dolorida y sí tengo miedo. Cada vez me pesan y duelen más los miles de muertos, pérdidas, angustias, desfondamientos, sin sentidos… 

Y sí tengo miedo, miedo a lo que aún nos queda por ver y padecer. Pavor al momento en que el virus llegue con fuerza a África, la India, muchos países de América Latina, los asentamientos, campamentos de emigrantes… un largo etc. Una vez más la peor parte se la van a llevar los colectivos más vulnerables, con menos recursos, sin agua, sin casas donde refugiarse, mujeres viviendo encerradas con sus maltratadores y un largo etc.…

Miedo a que de verdad no salgamos de esta pandemia mejores. Las crisis sacan del ser humano lo mejor y lo peor y lo estamos viendo cada día, en nuestro país y en otros lugares. Observamos con ojos atónitos por un lado tanta generosidad y gratuidad y al tiempo tanta mezquindad e inhumanidad. 

Miedo a que no renunciemos definitivamente a este loco modo de vivir, consumir, producir, relacionarnos. A que el neoliberalismo imperante, asesino y ecocida no sea vencido, sino que una vez más salga vencedor… 

Sábado Santo 2020: De noche esperando el amanecer


Es de noche, la noche de la impotencia, la injusticia, la desolación. Noche de la muerte injusta en soledad. Noche precedida de las traiciones, el griterío amenazante, el linchamiento cruel y mentiroso. Noche de las esperanzas rotas, del miedo que provoca parálisis, huida, cerrazón de puertas mentales y emocionales.

La noche incomprensible del “silencio”, “ausencia”, “inacción” de Dios tal como lo esperamos.

La noche de un proyecto compartido de justicia y fraternidad.

Una noche oscura donde cuesta ver salidas, futuro, una noche amenazante cargada de dolor y muerte.
La noche de las preguntas sin respuesta: ¿por qué? ¿cómo puede estar pasando esto? ¿dónde está Dios? 

La noche de una crisis radical porque afecta a la raíz de nuestras esperanzas tecnológicas, de nuestra falsa omnipotencia y prepotencia, de la fantasía de nuestro individualismo in-dependiente.

Viernes santo 2020: En honor de los que aman más la justicia y la solidaridad que su propia vida.


Hoy no puedo menos de, con mucho dolor, poner delante de la cruz a la humanidad entera sufriendo, de una u otra manera, una pasión de muerte, soledad, angustia, miedo Al tiempo siento una enorme gratitud por tantas personas que, de muy diversas maneras, como decía Ignacio Ellacuria, están colaborando heroicamente para ayudar “a bajar de la cruz a tantas personas crucificadas” en este momento histórico. También ellas están entregando y algunas perdiendo sus vidas por los demás. Están amando más hacer el bien, proteger a la población y defender el derecho a la vida, a la salud, a la educación, a la alimentación, a un techo, limpieza, movilidad, acogida a los sin techo, sin papeles, migrantes, mujeres prostituidas y maltratadas… que a su propia salud, descanso y vida personal.
 
Hoy mi homenaje va para todas y todos vosotros. 

Junto a esta realidad doliente y reconfortante, me venía con mucha fuerza esta mañana, mirar a Jesús como profeta y mártir del amor y la justicia. 

Jesús acabó mal históricamente, como desgraciadamente acaban mal, muchas veces en esta historia nuestras, quienes des-velan las causas de las injusticias, el empobrecimiento, la marginación. Nunca ha salido gratis la defensa de los derechos de las personas, de un modo especial de las víctimas de mecanismos de poder y de sistemas corruptos, asesinos y ecocidas.